miércoles, 14 de marzo de 2018

Las Flechas del Tiempo propuestas por Stephen W. Hawking


'Uno podría decir del horizonte de sucesos 
lo que el poeta Dante dijo a la entrada del infierno: 
"Perder toda esperanza al traspasarme"
Cualquier cosa o persona que cae a través del horizonte de sucesos 
pronto alcanzará la región de densidad infinita y el final del tiempo'
S.W. Hawking (1942-2018)


'La región finita del espacio en cuyo interior existe 
una concentración de masa lo suficientemente elevada 
como para generar un campo gravitatorio tal, 
que ninguna partícula material, ni siquiera la luz, puede escapar de ella'
Agujero Negro


Historia del Tiempo. Del Big Bang a los agujeros negros.
Stephen W. Hawking
Ed. Crítica
Barcelona
13ª Edición (marzo 1990)

El que con el tiempo aumente el desorden o la entropía es un ejemplo de lo que se llama una flecha del tiempo, algo que distingue el pasado del futuro dando una dirección al tiempo. Así se expresa la segunda ley de la termodinámica.

Hay al menos tres flechas del tiempo diferentes. Primeramente, está la flecha termodinámica, que es la dirección del tiempo en la que el desorden o la entropía aumentan. Luego está la flecha psicológica. Ésta es la dirección en la que nosotros sentimos que pasa el tiempo, la dirección en la que recordamos el pasado pero no el futuro. Finalmente, está la flecha cosmológica. Ésta es la dirección del tiempo en la que el universo está expandiéndose en vez de contrayéndose.

Con estas premisas se señala cómo la condición de que no haya frontera para el universo, junto con el principio antrópico débil, puede explicar por qué las tres flechas apuntarán en la misma dirección y, además, por qué debe existir una flecha del tiempo bien definida. Argumentando así, la flecha psicológica está determinada por la flecha termodinámica, y que ambas flechas apuntan siempre necesariamente en la misma dirección. Si se admite la condición de que no haya frontera para el universo, veremos que tienen que existir flechas termodinámica y cosmológica del tiempo bien definidas, pero que no apuntarán en la misma dirección durante toda la historia del universo.



Gracias por embarcarte en un universo sin fronteras espaciales, 
sin principio ni final en el tiempo, y sin lugar para un Creador.
A Stephen





domingo, 11 de marzo de 2018

Souvenir Feminista

'En aquella estancia todavía tañían los martillos,
o acaso, el incandescente sonido renunciaba a salir de allí'







La forma de lo clave
Benó et Armuk


martes, 6 de marzo de 2018

Frauenstreik 8 März






08,00 h. FahrradStreikposten
________________________________

19,00 h. DEMO 'Die Zukunft ist weiblich'




Plaza de la Marina
Málaga (Andalusien)





Huelga General Feminista 8 de Marzo


La pobreza es mujer




08,00 h. Bicipiquetes
________________________________

19,00 h. MANIFA 'El futuro es hembra'




Plaza de la Marina
Málaga (Andalucía)





domingo, 11 de febrero de 2018

Lûdek Laburda

'Te pones como una canasta...
...con una pelota de gusto'


Esta mañana me he desperezado del tosco invierno con los caloríficos rayos de sol de febrero y la música de Bedrich Smetana. Me ha costado acabar con el café, pues sin quererlo del todo iba a hacer un descubrimiento. Corrí a mi biblioteca en busca del sobre acolchado que vino de vuelta, retornado por no haber encontrado a su destinatario en casa. Nunca llegué a abrirlo, sin duda por no encontrarme la mala noticia que auguraba ese Ausente, con su cuadrícula destacada con un borrón rotulado en negro. Me asombró siempre de lo que es capaz la metasustancia, esa resina etérea que se nos pega de nuestras interacciones con familia, amigos y personas desconocidas. Cuanto mayor afinidad emocional más adherida se nos presenta. No huele, no sabe y de tiempos huye, pero es puntual y fría como la muerte.


A mí se me presentó en casa de Lûdek, militar checo jubilado, de profesión ingeniero sin adjetivos, con estudios superiores en la Vecernî Universitá Marxismu Leninismu, y unido al contraespionaje en el periodo de la guerra fría. Hijo, nieto, bisnieto y tataranieto de militares, me contaba que su apellido era franco y que un antepasado suyo, enrolado en los ejércitos de Napoleón, desertó del glorioso ejército una vez perdidas las posiciones en aquella indómita tundra rusa. Vagando por la retaguardia llegó a un poblado más allá de los Montes Cárpatos, y se enamoró de la que sería su trastatarabuela en Checoslovaquía.


Lejos de amar esa profesión, decía que era vocacional por las experiencias militares en su casa, y decía haber vivido toda la vida en guerra, y que sólo ahora, con noventa años cumplidos era libre. Mirarle a los ojos con toda esa determinación y casi en posición de firmes hacía creérselo. En uno de mis viajes a Brno, tras una correosa noche, recuerdo que entré a una polvorienta tienda de libros de segunda mano. Andaba buscando planchas de caucho y otros materiales para estampar, y ya entrenado en los quehaceres comerciales, le pedí al señor que la regentaba si podría tener algún ejemplar sobre las invasiones napoleónicas en el este de Europa. El señor librero, con sus pelos enervados como alambres, levantó el brazo de golpe, hacia arriba, y sermoneaba en lengua vernácula lo suculento de la venta, a la vista de la edición que traía. A mí me gustó como me lo vendió, porque lo escondió mientras me decía algo que no entendí. Él comprendía mi posición de turista, y con un gesto, me lo presentó abierto por una página con un listado de nombres en el que aparecía Laburdaux. Oh la là, dijo sonriendo. Yo, librero de vocación, miré el año de edición, comprobé el indice, y dí un repaso por las ilustraciones. Estaba bien maquetado, y la presentación lejos de ser una edición de lujo como pretendía aquel comerciante de letras escritas, se limitaba a un cartoné soviético, vasto y práctico. No recuerdo el título ni el autor, recuerdo que pedí al librero un crayon para dedicar el libro y el comprendió que me lo llevaba. Había visto una etiqueta adhesiva en la contraportada con el precio 16 Kc y una inscripción relativa a lo que podía ser una fecha de adquisición 1/88, pero yo le pagué el valor del oportunismo.


A Lûdek Laburda le interesó muchísimo, también fue rápidamente a coger sus gafas de leer, encoladas ambas patillas en colores diferentes, y las situó en un surco sobre el cartilago de su nariz mientras no paraba de rumorear. Lo veía tan vivo, tan nonagenario, que mientras él ponía los discos de pizarra de los renombrados clásicos checoslovacos, yo le limpiaba la casa. En esa ocasión le toqué la fibra y empezó a enseñarme archivos de su familia que denunciaban a gritos que iban a perderse. Eran partidas de nacimiento, documentos de escuelas y universidades, títulos militares, insignias y medallas. Advertía en sus gestos un temor continuo a que se perdiesen y por eso, utilizaba movimientos pulcros, ante la desconfianza en cuanto cogía un documento u objeto para explorarlo. Ni se me ocurrió decirle que me encanta la archivística, y que conmigo esos papeles estarían al resguardo de las inclemencias. Se le adivinaba en su proceder que mientras él no estuviese muerto, esos papeles estarían consigo. En mi dedicatoria nombraba a las madres, y presentaba a la Historia como nuestra madre. Y le observé varias veces releyéndola, como si aún no alcanzase al mensaje, sabiendo que estaba en el camino.


A Smetana me lo presentó ese día, como un compositor con una orientación nacionalista de la música, encuadrada a finales del s. XIX. Me pidió ayuda para acceder a todos los discos que tenía en la vitrina del salón. Allí se acumulaban colecciones de pizarra, vinilo, videocassetes, y compact-disc de los grandes clásicos. Le gustaba poner la música alta, entre los retratos de militares de todos los rangos colgados de sus paredes. Y entonces me sacó una colección de cajas, bien documentadas e ilustradas de los grandes compositores. Buscó a Bedrich Smetana y empezó a hablarme de él, como sus poemas representan los aspectos del paisaje rural, la historia o las leyendas de Bohemia. Buscó unos álbumes y empezó a enseñarme fotos antiguas. Iba poniendo canciones de diferentes discos, y explicando anécdotas. Hasta que llegó a 'Má Vlast' y me enseñó un juego de café de porcelana decorada ilustrando las seis escenas. Una joya del barroco germánico. Su casa era un archivador desordenado, de libros, objetos y discos empolvados. A esa edad, a él le daba igual que alguien interesado viese sus miserias. A mi me dejó entrar en su hogar por una escena desagradable en un parque, el Leténské Sady. 


Un grandioso búlgaro, muy vasto en sus formas, empezó a incómodar a los visitantes y oriundos. Yo estaba en unos cipreses que daban sombra a un banco. Sentado no había nadie, pero al extremo del banco se hallaba un anciano corcovado que parecía muy frágil. Yo andaba haciendo fotos cuando vi al búlgaro increpar al abuelo. Me posicioné entre ambos como si conociese a aquel hombre y el búlgaro siguió allí, balbuceando un idioma que no parecía entender nadie. Creo que iba bebido. Arremetió de nuevo contra el viejo, que lejos de irse de allí, defendía su posición con la valentía de un militar aguerrido. Yo de nuevo me posicioné del lado del hombrecillo, y lejos de desistir, el búlgaro empezó a dejar las cosas en el banco alzando la voz conforme lo hacía. El anciano, ahora sí, me cogió el brazo en pánico, prejuzgando que se iba a liar. Yo, le ofrecí un cigarro al búlgaro y la llama para encenderlo, y le pregunté desafiante: ¿Qué? Y él siguió con su retahíla, hasta que se tumbó en el banco, cansado de sus desgracias. El anciano hombre resultó ser Lûdek Laburda, y me ofreció en agradecimiento invitarme a unas cervezas en el Café Stalin del Metrónomu, a unos pasos de allí. Nos contamos nuestras vidas, a sabiendas que el interlocutor no alcanzaba a los detalles. Y tan tarde se nos hizo, que me invitó a dormir en su casa de Michelska. Yo accedí, tan contento por la sabrosa cerveza pilzen y por tan sugestivo barrio. Dejé la bicicleta anclada en Leténské Sady, algo que sólo haría un turista.



La llegada a su casa fue traqueteante, tuvimos que coger una combinación de autobuses y tranvías que abonó con su tarjeta de nonagenario. Durante esos transbordos, corría como un adolescente, cogiéndome de la mano para no perder el tranvía que tenía que partir. Bien entrada la madrugada era, cuando Lûdek abrió con una tarjeta magnética, el portal de un bloque opresivo de cemento pintado con ventanas. El ascensor nos sumió de nuevo en la órbita soviética, y cuando cerró la puerta acordeonada, el montacargas gris empezó a subir. Luego había otra puerta cortafuegos, antes del corredor anodino. Lo primero que vi cuando encendiste la luz fue el banquillo donde nos descalzamos. Desde el principio me fijé en la fecha 30 * IV * 72, y recuerdo que me vino la presencia de mi amigo Paco, recuerdo que le señalé la fecha a mi anfitrión y mientras él no entendía nada, yo pensaba ¿qué habría estado Paco haciendo en esa fecha? 


La cuestión entonces era que desde mi llegada a altas horas de la madrugada a casa de Lûdek hasta que me fuí, una presencia etérea me estaba comunicando la proximidad y el oportunismo. Cuando estaba haciendo la foto antes de salir, le conté de nuevo a Lûdek la bonita coincidencia, y él tampoco entendió el porqué de la foto. Hoy, documentando mi entrada de blog, he redescubierto la imagen, he mirado en las propiedades la fecha de la foto, y efectivamente, se creó el sábado 23 de Julio de 2016 a las 7:46:41. Recuerdo que en aquel momento salí sin rumbo fijo, sin advertir nada más allá de una coincidencia numérica en parte de la fecha y me adentré mediante senderos hacia Jesenice, en un bello camino que me sumergió en un sopor nostálgico, sin ganas de comer, sin ganas de hablar. Solo caminar. Y así, llegué a Cisarka Louka cansado y hambriento, nueve horas después. Allí me enteré de la noticia, cuando la tormenta arremetía como si tuviese que inundarse la tierra de pena.


Lûdek, esta mañana he acompañado el café con Jan Novotny interpretando al piano a Bedrich Smetana y sus Ceské Tance. Entre multitud de recuerdos que me acercaban a tí, he descubierto que la aciaga noche de la nutria estaba descontextualizada sin la atrayente presencia del banquillo la noche antes, justo cuando salí de tu casa.

Aún no he abierto la carta, creo que cerrada tiene más fuerza.


viernes, 9 de febrero de 2018

Herr Koch

'Leo praedae inhians,
subjedit dubius totum dum colligit iram'
Luc


Der auf den Angrif laurende Löw
Es Laurt des Waldes Heer, vom Feinde
aufgebracht
Last seine Klauen sehn, bif all sein
Zorn erwacht


martes, 23 de enero de 2018

Sabiduría del llanto

A Jiricek Kolecek



Uno es su muchedumbre de arroyuelos
en esa inundación incontenible
que desde oscuros cielos milenarios
tormentosa nos llueve.

Uno es su muchedumbre de arroyuelos.
Mas hay un raro dique en la garganta.

Uno balbuce hablar para romperlo
en palpitantes astros y gemidos.
Pero qué puede hacer una voz sola.
Nos suena tan celestemente vaga,
tan de lejana tierra,
como si la robara una ansia ajena
que se nos lleva nuestros propios sueños.

Uno es su muchedumbre de arroyuelos
con ese extraño dique en la garganta.

A veces, lo sentimos tan hermano
que se nos hacen claros los sollozos.
Comprendemos el llanto.

Fabian Dobles


sábado, 13 de enero de 2018

Sangre en la ventana





Miraba en la ventana
el lugar que termina a un hombre solo,
miraba el grito, el muro,
la sombra del coraje ametrallado...
Y luego en los sucesos,
en los muchos sucesos de aquel tiempo,
su imagen incompleta
prevalecía en la memoria

                                       Carlos Barral



sábado, 6 de enero de 2018

Muerte sin fin (1939)

I

Lleno de mí, sitiado en mi epidermis,
por un dios inasible que me ahoga,
mentido acaso
por su radiante atmósfera de luces
que oculta mi conciencia derramada,
mis alas rotas en esquirlas de aire,
mi torpe andar a tientas por el lodo;
lleno de mí -ahíto- me descubro
en la imagen atónita del agua,
que tan sólo es un tumbo inmarcesible,
un desplome de ángeles caídos
a la delicia intacta de su peso,
que nada tiene
sino la cara en blanco
hundida a medias, ya, como una risa agónica,
en las tenues holandas de la nube
y en los funestos cánticos del mar
-más resabio de sal o albor de cúmulo-
que sola prisa de acosada espuma.

No obstante -oh paradoja- constreñida
por el rigor del vaso que la aclara,
el agua toma forma.
En él se asienta, ahonda y edifica,
cumple una edad amarga de silencios
y un reposo gentil de muerte niña,
sonriente, que desflora
un más allá de pájaros
en desbandada.

En la red de cristal que la estrangula,
allí, como en el agua de un espejo,
se reconoce;
atada allí, gota a gota,
marchito el tropo de espuma en la garganta
¡qué desnudez de agua tan intensa,
qué agua tan agua,
está en su orbe tornasol soñando,
cantando ya una sed de hielo justo!

¡Más que vaso -también- más providente
éste que así se hinche
como una estrella en grano,
que así, en heroica promisión, se enciende
como un seno habitado por la dicha,
y rinde así, puntual,
una rotunda flor
de transparencia al agua,
un ojo proyectil que cobra alturas
y una ventana a gritos luminosos
sobre esa libertad enardecida
que se agobia de cándidas prisiones!

José Gorostiza


sábado, 30 de diciembre de 2017

Tu guitarra duerme en mi armario

Hoy hace 17 años un accidente de tráfico segaba la vida de Francisco Márquez Méndez, más conocido como Paco de Antequera, un guitarrista flamenco nacido en 1938 en esa ciudad, que despuntó sus cuerdas entre alaridos puristas para colocarse entre las grandes figuras del flamenco.


Deja una amplia discografía junto a cantaores de primer rango, siendo uno de los dos guitarristas (Paco Cepeda y él) que hicieron posible aquel 'Canta Jerez' de 1967, con Terremoto, Sordera, Borrico, Diamante Negro, Sernita y Romerito,


Trabajó con Antonio Gades y Manuela Vargas. Acompañó a grandes figuras del cante como Manolo Caracol, el Culata, Beni de Cádiz, Lola Flores, Pansequito y la Niña de la Puebla. Y de la guitarra, como Paco de Lucía y Manolo Sanlucar entre otros.

Desde los años sesenta fue uno de los guitarristas flamencos más reputados por la pureza y calidad de su arte, aunque también demostró saber llevar a territorio flamenco melodías de otros ámbitos musicales.

En su discografía puede apreciarse su impecable técnica y su innegable genio musical. 




lunes, 16 de octubre de 2017

Benvinguts a la Dimensió Desconeguda: Catalonia Surprises, un exemple de diáleg

Obrim aquesta porta amb la clau de la creativitat,
al seu darrere trobarem una nova dimensió,
una dimensió de só, una dimensió de visió,
una dimensió del cervell.

Estem entrant a un món diferent de somnis e ideas,
estem entrant a la dimensió desconeguda:

CATALONIAN ZONE OPPRESSED




(Puigdemont)- Despierta ya perezoso, anda levantate, anda cariño, anda...
(Rajoy)- (S'aixeca del llit vestit de carrer amb mala cara) Ahhh, ahh,
(Puigdemont)- Pienso que estabas borracho, pero esto es demasiado exagerado
(Rajoy)- Uhmm, caramba, ahhh, tan sols vaig prendre unes copes
(Puigdemont)- Ohhh, jajaja... (s'aixeca del llit mirant al seu voltant i no coneix res del que veu)

Se miran los dos a la cara extrañados ?¿ Sona una musiqueta de piano amb molt misteri

(Carles)- Mariano, ¿dónde estamos?
(Mariano)- Espero ser-hi a un departament del carrer 12 de Madrid Oest
(Carles)- Pero no estamos allí!!
(Mariano)- No, no ho entenc, diu mentre dona una palmada i s'aixuga els ulls, ahir vem dormir al nostre pais, no es veritat?
(Carles)- ¿Pues?... por supuesto que sí!! Abandonamos a media noche la fiesta folklorica de la Casa de Campo, querido...
(Mariano)- Tú (assenyalant-l'ho) conduies el procés?
(Carles)- Tenía que hacerlo, tú estabas...
(Mariano)- Somnolent
(Carles)- Y naturalmente, no podias conducir. Bajé la capota, creí que la ANC i Ómnium te revivirían
(Mariano)- Fent un gest de desgana amb la cara diu, ah
(Carles)- Recuerdo también que en el camino a la autodeterminación (poniendo cara de exclamación)
(Mariano)- Diu-me, (s'esbarata els cabells amb la mà dreta) que va passar al camí cap a la autodeterminació? digam'ho!!!
(Carles)- (Se levanta y caminando por la habitación dice) Vi algo que se abalanzaba sobre el proceso, desde arriba, algo extraño, y luego... (pone cara de circunstancias) ... hasta ahí llega mi memoria.
(Mariano)- Potser, et vas topar amb un altre procés?
(Carles)- Te juro que no me topé con ningún otro proceso (muy seguro de la afirmación)
(Mariano)- Si, comprenc, diu irónicament. Un altre procés es va topar amb nosaltres! I aixecant-se diu: Potser vem perdre el seny?
(Carles)- No. Tú estabas ya sin sentido (sonríe)
(Mariano)- Ah, d'acord, d'acord, ja comprenc. Escolta, aquí no hi ha res estrany, algú ens va emportar al llit, potser espera amb un platell d'ous fregits abaix, fan molt bona olor. Així es, fa una olor exquisita, (obre la porta i surt fora de la cambra)

En Carles mirant enrere l'acompanya, donant-si la má.

(Carles)- Buenos días (se oye el silencio y mirando a Mariano dice), no hay huevos fritos!
(Mariano)- Bé, ells potser han sortit, es probable que esperaven que dormiriem més
(Carles). Ajj, nuestros amigos son algo confiados en salir mientras dormimos!
(Mariano)- (Dirigint-se cap al telefón) M'enteraré d'on som, informació es el 091?
(Carles)- Lo ignoro, que la central te lo diga

En Mariano agafa el telefón i es despenja

(Carles)- Mariano!!!!
(Mariano)- Que vols dir amb aquest Mariano? No estaba conectat!
(Carles)- Tú le diste un tirón!
(Mariano)- Es veritat, però es suposa que...
(Carles)- Vuelvelo a poner en la pared! (le mira con censura a los ojos) ¿Tienes expirin?
(Mariano)- No
(Carles)- Debe haber alguna por aquí (y se pone a rebuscar en los cajones) El dueño no es buena ama de casa... Todos los cajones se atoran... Ayudame Mariano por favor!

Carles y Mariano se ponen a tirar de los pasamanos de un cajón hasta que lo rompen y ven que es un falso mueble. Extrañados se miran con angustia.
Mariano se levanta y se dirige a la nevera. La abre y Carles coge un pan falso

(Mariano)- Es pá d'utilleria, no comprenc!
(Carles)- (Cogiendo unas cajas) Estan vacias estas cajas!!

Se oye la risa misteriosa de la niña de Rajoy, que ríe sin que se le conozca, mientras ellos se giran con miedo.

(Carles)- Me alegro de no creer en fantasmas, cariño
(Mariano)- Jo tampoc hi crec, però es millor sortir d'aquí de totes maneres (i surten mirant enrere)

(Voz en off del gnomo interior)- Estos son Mariano Rajoy y Carlos Puchdemon, dos politicos que fueron a una fiesta folklòrica en la Casa de Campo, y camino a su pais se desviaron...

(Zoido)- La mayoría de nosotros al despertar en la mañana sabemos donde estamos, el despertador o el gallo cambian el mundo del sueño por el mundo cotidiano hecho de percepciones que proclaman que el día ha llegado. No les ocurrió así a nuestros amigos, ellos no saben que este es un día como jamás han pasado y lo pasarán en la dimensión desconocida...

Salen Mariano y Carles de la casa y empieza el capítulo:  EL PUEBLO SILENCIOSO

Sigue oyendose la niña de Rajoy riendose sin parar, sin versele. Creemos que la niña de Rajoy es catalana, por como se ríe de él. No más represión, ansiamos libertad.



El Pueblo Silencioso: Catalonian Surprises

(Niña de Rajoy)- Jajaja, ah, jajajaj jajajaja jajaja jajaja jajaja jajaja jajajaj jajajajja jajaja jajaja ja

Salen Carles y Mariano por el jardín buscando de dónde viene esa risa tan macabra, mirándose entre ellos y percibiéndose solos.

(Mariano)- S'auran anat...
(Carles)- Que haremos ahora?
(Mariano)- Trucare'm a un veï (Ambdós es posen a caminar cap al front)
(Carles)- ¿Me gustaría saber como llegamos aquí? A este lugar y a esta campa fantasmagórica...
(Mariano)- No creus que tot... tot sembla irreal aquí? No hi ha ningú a la vista!
(Carles)- Tal vez signifique que molestará que se percaten de tu estado
(Mariano)- Escolta, prou de burles!!!
(Carles)- No es burla, pero si hubieses estado sobrio tal vez estaríamos ahora en Madrid en vez de estar vagando por aquí (ambos miran a su alrededor)
(Mariano)- No comprenc com toleren aquest silenciòs poblet
(Carles)- ¿Te refieres a que hay personas a nuestro alrededor acechándonos?
(Mariano)- Veus tú a ningú?
(Carles)- (Mirando a su alrededor) No, a nadie.
(Mariano)- Així fan als pobles petits, observen tras les finestres. Prefereixo el meu pais a tot això, allá tothom sap quan el cerquen!
(Carles)- Mira, siquiera hay alguien que nos observa con naturalidad (dirigiendose hacia una ardilla disecada). ¿No es linda?
(Mariano)- D'acord, anem (i l'agafa del bras)
(Carles)- (Sacudiendole la mano) No, no, creo que está domesticada, veela de cerca
(Mariano)- (Sense interés) Ja ho veig, es molt bonica
(Carles)- Que dulce eres pequeña, que linda (cuando la va a tocar se cae asustándole) Está muerta esta ardilla.
(Mariano)- Sí, emporta molts anys així... está dissecada.
(Carles)- Oh, no comprendo como pusieron aquí este animal (con asco)
(Mariano)- Oh, no em demanis que cerqui els motius de les persones d'aquest poble (con rabia)
(Carles)- Ohh, no te exaltes... ¿A dónde vas?
(Mariano)- A saber on som, després vull trucar per telefon i despres buscaré a qualsevol lloc una expirina!!!

Carles lo sigue hasta una casa cercana y Mariano llama a la puerta freneticamente con la mano.

(Carles)- Mariano... Quiero irme!! Quiero irme a casa!! ¿No vive nadie aquí? ¿No vive nadie aquí? Por favor, les suplico que nos ayuden!! Auxilio, Socorro!!

(Niña de Rajoy)- Jajaja, ah, jajajaj jajajaja jajaja jajaja jajaja jajaja jajajaj jajajajja jajaja jajaja ja
(Mariano)- (Dissimulant) Altra vegada aquest noi
(Niña de Rajoy)- Jajaja, ah, jajajaj jajajaja jajaja jajaja jajaja jajaja jajajaj jajajajja jajaja jajaja ja
(Mariano)- Al menys, el poble no está buit. Potser siguin tots al mateix lloc, un mitin politic o alguna cosa semblant...
(Carles)- Si, en día domingo...
(Mariano)- (Recordant alguna cosa) Sí, especialment en diumenge, es cert, es clar, allá deuen estar, a l'esglesia
(Carles)- ¿Ahh?
(Mariano)- Es clar. Allá. (I marxen tots dos cap a l'esglesia)
(Carles)- (Cogiendole del brazo) Espera. ¿Crees que podremos entrar?
(Mariano)- (Amb gest totalitari) Deixam!!
(Carles)- ¿Qué les dirás Mariano?
(Mariano)- Que pagaré el que demanin si qualsevòl ens porta lluny, ja sigui en tren o en bus, i que ens tornin a la civilització!! (Decidit, obre la porta i no troba a ningú) Es possible que siguin a dalt.
(Carles)- Tal vez ya se fueron.
(Mariano)- (S'apropa a la porta del campanari) Aquí está l'esglesia i aquí el campanari... i els feligresos (obra la porta i exclamant) Ningú.
(Carles)- ¿Y ahora?
(Mariano)- (Dirigint-se cap a la corda de la campana) Mira, això els trucará. (Es posa a fer cridar les campanes) Surt, estimat, a veure si s'apropa algú... (Toca les campanes)

En Carles surt fora de l'esgesia i no troba a ningú, no escolta cap cosa, ningú s'apropa. Está confús. Quan surt en Mariano veu que estan sols.

(Mariano)- On s'han anat tots?
(Carles)- No hay nadie en este pueblo, ni nada,

El Mariano abraza al desconsolado Carles.

(Mariano)- Estimat, calma.
(Carles)- No hay una persona, ni ser vivo en esta aldea. (Llora) ¿Sabes una cosa?
(Mariano)- Qué?
(Carles)- Nos observa alguien.
(Mariano)- Va, ara tens deliris
(Niña de Rajoy)- Jajaja, ah, jajajaj jajajaja jajaja jajaja jajaja jajaja jajajaj jajajajja jajaja jajaja ja
(Carles)- ¿Eso es una alucinación?
(Mariano)- (Amb autoritat) Vaig a buscar aquest noi. Hey, noi, vine cap aquí, parlarem amb tú!
(Cridant amb rabia diu) On esteu???
(Carles)- <censored>

Potser el poble catalá s'havia anat feia molt de temps. 

La repressió NO es la solució!!
Catalunya Triomfant, molts ánims!!




                                          Texto extraído del Capitulo de La dimensió Desconeguda: El Poble Silenciòs


jueves, 12 de octubre de 2017

Glosa a Catalunya

'Jo no sé com però un vent de profecia
corre sobre eixos móns d'aci i d'allà;
Jo no sé quan, però vindrà un día
que el Pirineu regnarà!
Vosaltres els del mar cap a Baiona,
vosaltres els de Pau i d'Argelers,
vosaltres de Tolosa i de Narbona
i los del bell parlar provenÇalés;
i tu, Aragó més alt, i tu, Navarra,
oh catalans que a l'altre mar sou junts,
alceu els ulls al mur que ara ens separa;
s'acosta el día que serem tots un...'

Joan Maragall. Glosa



A los de la unidad indivisible de la patria hispánica quería deciros lo que obviáis por puro instinto. Me gustaría señalar las obsoletas verdades que engranan vuestros discursos, los mentideros políticos que os arengan en la unidad y la grandeza de la patria, y que hablan y hablan con la boca llena de democracias estériles, de estados de derecho mercantiles, y de libertades custodiadas en la beneficencia, también sobre el poble català, que ha dicho basta en vuestras narices.

Medios comunicativos de tendencias de opinión, que nos manejáis con arrulladoras repeticiones, con corporativismo casposo, y sin matiz alguno de información, reescribiendo el discurso del amo. ¿Cómo os atrevéis a desmentir lo inimaginable? Sin necesidad de ser observador internacional para certificar lo que se vivió en Catalunya, no sólo en los días del 1 a 0, ni del 3 a 0, en que estabais impávidos viviendo una noticia que no podíais contar. Así que resolvisteis, en vuestro maniqueísmo pelayita, desmontar la información y enrollarla en vuestro oscuro sentido de la comunicación, para escupirla diferente, trasvasada a vuestros planteamientos, tóxica y falsa. 

Yo ví colegios protegidos por gentes de todas las edades para que se pudiese ir a votar mientras llegaban las alimañas policiales a un territorio hermanado y cohesionado como nunca hubieseis dispuesto. Catalanas y catalanes, todos a una, abarrotaron los espacios para protegerse del ultraje estatal, y aguantaron allí todo el día, aguantaron vuestras provocaciones, vuestra brutalidad policial, vuestras imposiciones y hasta vuestra violencia sobre sus paisanos sin levantar una piedra, sin que ardiese la llama de la lucha callejera que tanto deseabais. Sin distintivos, sin resquicios, por Catalunya. 

Mientras andaba esta periferia histórica buscando valientes en la comunidad internacional, con estupor veíanse éstos involucrados en la vulneración de los derechos humanos, bajo la imposición militar de mando, y policial de facto. Salivabais todos viendo en los televisores la sangre de los sediciosos, a ritmo del Todo por la patria con ilegales pelotazos de goma. El referéndum no se celebró, aunque las urnas venían llenas y la gente votaba cuantas veces quería. La vaga de país, o huelga general, tampoco tuvo seguimiento o, sencillamente no tuvo ninguna repercusión salvo en el imaginario de la autodeterminación. Nada existió, pero se llenaron páginas y espacios, de mentiras. Creo que sólo hubo un muerto y un herido, nada de importancia.

Los escenarios y los tiempos eran controlados por los sediciosos soberanistas catalanes, mientras el gobierno central seguía dando palos, esta vez de ciego. Me gustaría aclarar en este momento, que no fue el monarca quién habló a sus súbditos, sino que fue el poble català quien ofreció al interlocutor del Reino de España que dijese sus últimas palabras referidas a un territorio republicano que le había perdido el miedo, y así de paso, medir fuerzas. El Felip, con atuendo militar sin calzarlo, arengó a sus masas con miedo, sabiendo que sin existir, esto del referéndum ya esta dando la vuelta al mundo, con la papeleta de la sangre.

Luego vinieron las multitudinarias manifestaciones de la fuerza española, todo dentro de la cronología prevista por los catalanes, más afinados en esto de la pulcritud y la decencia, hasta desembocar en el 10 a 0, en que ya, como fuerzas batiéndose en duelo, con los pringosos hilos de la política como secreto de estado, con medidas que salvaguardan los intereses de las oligarquias financieras por Decreto Ley, se llegó a la fórmula de la proclamación de la República Catalana y a su suspensión en aras de un dialogo que parece que no llega.

Más multitud españolista, y el 12 a 0, se aviene como una jornada negra, pues a las críticas de día fastuoso, propagandístico, se le añade lo de mucho más caro. Ahora, al desfile, a la campaña publicitaria, y a todo lo que lo rodea, hay que sumar los gastos de un aparato eurofighter estrellado, y lo que es peor, una víctima mortal en un día festivo y reivindicativo. ¿Orgullosos de ser españoles?

Señor Rajoy, usted sabe mucho de sortear la ley. En esta apuesta por la desobediencia civil no violenta, se está construyendo una nueva vía política de cambio, que ha usado fórmulas nunca antes desarrolladas y que, por ese camino de la desobediencia civil no violenta el poble català seguirá viviendo Catalunya, trabajando pese a las trabas viperinas de la ley, recuperando el montante catalan y abierto al mundo como hasta ahora. No queremos que se vayan ustedes, nos vamos nosotros.